Llego a la entrada 300 con costo (bueno, aquí no se estila fumar resinas). No quiero entrar en disquisiciones sobre mis motivaciones o no a la hora de escribir en el blog y si lo tengo abandonado, que lo tengo. Me prometí que no lo iba a hacer. Así, a bote pronto, y lo que me hace escribir es un fuerte debate interno que me produce desasosiego. Si ya mi atormentada alma se debate entre dualidades irreconciliables, la propia experiencia vital me hace tomar postura, de nuevo, frente a lo que veo a mi alrededor.
Una cosa es la teoría y el deber ser, otra cosa es la práctica y lo que es. No nos engañemos, el llevar a la práctica muchas cosas de las que pensamos, es prácticamente imposible, en tanto que no dominamos todas las variables. La vida no es un laboratorio donde se pueden reproducir artificialmente las condiciones requeridas para la verificación de los supuestos. En el laboratorio no existe el azar, y de existir, está pefectamente controlado...
Lo que veo a mi alrededor es la aplicación interesada de unos principios, que en principio comparto, pero que no son sino la excusa para mantener a determinados elementos en una posición de supremacía, obviando el disentimiento y condenándolo. Desde mi posición de observador participante no puedo estar sino en contra de la utilización de las bellas ideas que conducen a la emancipación del ser humano a favor del interés de determinadas castas partidarias. Tampoco puedo estar de acuerdo con que estas castas repriman el derecho de los disidentes a expresar libremente su opinión. Condeno a los iluminados y a los alienados incapaces de ver la espina en su propio ojo, y exageran y caricaturizan la viga en el ojo ajeno.
Comprendo a todos aquellos perjudicados por la situación de amordazamiento, sin embargo, las lágrimas, de rabia, les impiden ver la luz del sol. Es fácil ampararse bajo banderas o símbolos para identificarse como contrarios a otros, lo difícil es ponerse en la piel del otro y comprender el por qué de los actos, el qué situación lleva al otro a actuar de tal o cuál manera. El entendimiento nos hace más sabios, más justos y por ende, más libres.
En estos últimos días he visto una realidad bastante polarizada, mucho más polarizada que la existente en mi país, donde el debate no pasa del "puta tú, puta yo". Odios profundos entre unos y otros y ninguna voluntad de enterrar el hacha para construir un futuro. Se pretende exterminar al otro. Da igual que seas "oligarca" o "socialista", "ateo" o "creyente", la intención es eliminar a tu adversario, cueste lo que cueste. Con la gente con la que he hablado no veo ni un ápice de empatía con el de en frente y siempre tiran a matar, algunos hasta con bala o a morterazo limpio.
En ambos bandos sólo veo repetición de mantras, consignas y odio, mucho odio. Si me piden mi opinión, no puedo darle la razón a ninguno. Unos, por no reconocer cuáles son los orígenes que dan lugar a tanta desigualdad y seguir machacando a los que no tienen; los otros, por continuar con una praxis que no se corresponde ni con los medios ni con los fines de los más altos ideales e impedir el libre pensamiento de los disidentes. Falta educación, falta empatía, faltan ganas de comprender a los demás...
Lo que veo a mi alrededor es que a la gente se le impide pensar. No hablo sólo de la acción coercitiva de grupos que acallan el sentir de los que disienten a base de mortero, amenazas e incluso las balas, cosa que se vive aquí todos los días. Tampoco descarto a aquellos que a través de sus medios inducen a los demás a pensar de una manera, siempre buscando a través del enfrentamiento la materialización de espurios intereses. Que no nos engañen, los paraísos en la Tierra, sean del color que sean, no existen y es cuestión de cada cual decidir si estos existen más allá de la vida. Las promesas de un mundo mejor no son patrimonio de unos u otros, son sólo promesas, son intangibles. Ninguno de los modelos propuestos en la teoría se ha podido llevar a la práctica, precisamente porque no se pueden controlar las condiciones. Somos humanos y priman los intereses particulares frente a los colectivos. Lo único que existe es el trabajo y no siempre estamos interesados en trabajar conjuntamente.
Desde mi posición, no puedo aportar nada más que la perspectiva de alguien que ve sin apasionamiento, ni siquiera ideológico (por desencanto), las cuestiones que suceden en la América Latina. Soy y seguiré siendo el extranjero. Así me siento y así me hacen sentir cuando trato de ser equidistante. "No entiendes lo que pasa aquí", me dicen. Entiéndanme, sí que lo comprendo y bastante bien... que uno tiene sus estudios, ha leido (a unos y a otros) y tiene criterio (aunque éste me lleve a la perdición, en muchas ocasiones), amén de que lo está viviendo en carne propia...
Con gusto y para celebrar los 300, con costo (y en ausencia voluntaria de él), les dejo una muestra de lo en verdad creo y no es en otra persona que en Beyoncé Knowles. Creo que el mundo sería mejor si la gente escuchara más a Beyoncé. Aquí les dejo esta preciosa canción titulada "Halo", que me pone los pelos como escarpias cada vez que la escucho. Mi última reflexión es que si España es la madre patria, que viva América Latina y su puta madre!!!
Una cosa es la teoría y el deber ser, otra cosa es la práctica y lo que es. No nos engañemos, el llevar a la práctica muchas cosas de las que pensamos, es prácticamente imposible, en tanto que no dominamos todas las variables. La vida no es un laboratorio donde se pueden reproducir artificialmente las condiciones requeridas para la verificación de los supuestos. En el laboratorio no existe el azar, y de existir, está pefectamente controlado...
Lo que veo a mi alrededor es la aplicación interesada de unos principios, que en principio comparto, pero que no son sino la excusa para mantener a determinados elementos en una posición de supremacía, obviando el disentimiento y condenándolo. Desde mi posición de observador participante no puedo estar sino en contra de la utilización de las bellas ideas que conducen a la emancipación del ser humano a favor del interés de determinadas castas partidarias. Tampoco puedo estar de acuerdo con que estas castas repriman el derecho de los disidentes a expresar libremente su opinión. Condeno a los iluminados y a los alienados incapaces de ver la espina en su propio ojo, y exageran y caricaturizan la viga en el ojo ajeno.
Comprendo a todos aquellos perjudicados por la situación de amordazamiento, sin embargo, las lágrimas, de rabia, les impiden ver la luz del sol. Es fácil ampararse bajo banderas o símbolos para identificarse como contrarios a otros, lo difícil es ponerse en la piel del otro y comprender el por qué de los actos, el qué situación lleva al otro a actuar de tal o cuál manera. El entendimiento nos hace más sabios, más justos y por ende, más libres.
En estos últimos días he visto una realidad bastante polarizada, mucho más polarizada que la existente en mi país, donde el debate no pasa del "puta tú, puta yo". Odios profundos entre unos y otros y ninguna voluntad de enterrar el hacha para construir un futuro. Se pretende exterminar al otro. Da igual que seas "oligarca" o "socialista", "ateo" o "creyente", la intención es eliminar a tu adversario, cueste lo que cueste. Con la gente con la que he hablado no veo ni un ápice de empatía con el de en frente y siempre tiran a matar, algunos hasta con bala o a morterazo limpio.
En ambos bandos sólo veo repetición de mantras, consignas y odio, mucho odio. Si me piden mi opinión, no puedo darle la razón a ninguno. Unos, por no reconocer cuáles son los orígenes que dan lugar a tanta desigualdad y seguir machacando a los que no tienen; los otros, por continuar con una praxis que no se corresponde ni con los medios ni con los fines de los más altos ideales e impedir el libre pensamiento de los disidentes. Falta educación, falta empatía, faltan ganas de comprender a los demás...
Lo que veo a mi alrededor es que a la gente se le impide pensar. No hablo sólo de la acción coercitiva de grupos que acallan el sentir de los que disienten a base de mortero, amenazas e incluso las balas, cosa que se vive aquí todos los días. Tampoco descarto a aquellos que a través de sus medios inducen a los demás a pensar de una manera, siempre buscando a través del enfrentamiento la materialización de espurios intereses. Que no nos engañen, los paraísos en la Tierra, sean del color que sean, no existen y es cuestión de cada cual decidir si estos existen más allá de la vida. Las promesas de un mundo mejor no son patrimonio de unos u otros, son sólo promesas, son intangibles. Ninguno de los modelos propuestos en la teoría se ha podido llevar a la práctica, precisamente porque no se pueden controlar las condiciones. Somos humanos y priman los intereses particulares frente a los colectivos. Lo único que existe es el trabajo y no siempre estamos interesados en trabajar conjuntamente.
Desde mi posición, no puedo aportar nada más que la perspectiva de alguien que ve sin apasionamiento, ni siquiera ideológico (por desencanto), las cuestiones que suceden en la América Latina. Soy y seguiré siendo el extranjero. Así me siento y así me hacen sentir cuando trato de ser equidistante. "No entiendes lo que pasa aquí", me dicen. Entiéndanme, sí que lo comprendo y bastante bien... que uno tiene sus estudios, ha leido (a unos y a otros) y tiene criterio (aunque éste me lleve a la perdición, en muchas ocasiones), amén de que lo está viviendo en carne propia...
Con gusto y para celebrar los 300, con costo (y en ausencia voluntaria de él), les dejo una muestra de lo en verdad creo y no es en otra persona que en Beyoncé Knowles. Creo que el mundo sería mejor si la gente escuchara más a Beyoncé. Aquí les dejo esta preciosa canción titulada "Halo", que me pone los pelos como escarpias cada vez que la escucho. Mi última reflexión es que si España es la madre patria, que viva América Latina y su puta madre!!!






