jueves 15 de mayo de 2008
No, no voy a hablar de Kundera, ni voy a soltar una de mis interminables reflexiones existencialistas. Tan sólo quiero hacer presente mi más firme condena hacia ese pseudo-fenómeno social, conocido como Facebook. Se trata de una mal llamada red social en la que los individuos se registran, buscan a sus conocidos y pueden ver sus fotos (generalmente, y por los casos que conozco, de botellones, juergas, orgías y vacaciones en sitios exóticos haciendo el chorra), y digo mal llamada, porque eso no es una red social, sino un cúmulo de individuos que se conectan entre sí, con el único afán de spammear la red (debe ser que tengo otro concepto de lo que es red social, deformación profesional mediante), y no digo que lo de bloggear no sea también spammear la red, pero es que lo de Facebook no tiene nombre. Se ha puesto de moda preguntar a la gente si tiene Facebook. Parece ser que es lo más cool y a la gente se le hace el culo pepsi-cola viendo las fotos de sus conocidos haciendo el capullo y mandándose jueguecitos, test y chorradas similares, que era lo que teníamos con el blog y los memes, pero mucho más moderno y chic. Lo que más me jode es que aparezco por Facebook en muchas de esas indecorosas fotos con mi nombre y apellidos, sin haber dado mi consentimiento y sin ni siquiera haberme registrado (lo hice una vez, pero al comprobar por mí mismo que era una vulneración contra mi intimidad y una mierda de considerables dimensiones, decidí borrarme antes de ser absorbido por la alienante multitud). Lo reconozco, Facebook me da mal rollo y el entusiasmo generalizado (que a mi juicio, durará hasta que salga otra cosa más moderna) me produce una repulsión que sólo explico por mi creciente sociopatía.


 
viernes 9 de mayo de 2008

Que esté tranquilo el club de fans, su cúmulo de despropósitos preferido sigue adelante, tan sólo que su autor se ve envuelto en una vorágine de acontecimientos, compromisos y obligaciones que le tienen extremadamente ocupado. Como siempre, algunos de ellos se deben a una concatenación de malas decisiones, otros, sin embargo, a la necesidad monetaria y a las necesidades curriculares que uno ha asumido desde el mes de octubre del pasado año. En cuanto a la biología, me temo que tantos acontecimientos, compromisos, obligaciones... están haciendo mella en la otrora mala salud de hierro que un servidor posee y que ahora, en el momento actual, podría prescindir del elemento de la tabla periódica (a falta del pertinente análisis de sangre que descarte la anemia, conviene el galeno que podría tratarse de estrés - 'amos, no me jodas!!!). Toda vez que sigo resistiendo y que en mi ánimo está el continuar relatándoles a base de entradas, todo cuanto me acontece, les explicaré qué es un embolado. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Apañola, se trata de un cometido engorroso o una situación o problema difícil que expone al deslucimiento. Vamos, lo que se dice en román paladino un auténtico "marrón". Las necesidades monetarias de quien suscribe y la oportunidad de ganar algo de pasta (plata, que dirían allende los mares; y aquende, la colonia de ultramar) le motivaron aceptar lidiar con este Miura con dos bolas ardiendo en los pitones (no, no me refiero a los testículos del toro, sino a la salvajada de colocarle dos bolas ardiendo en los cuernos al bravo mamífero, que se celebra en algunos puntos de la Península y que recibe el nombre de "toro embolado", de ahí la metáfora...), creyendo que iba a ser tan sencillo como publicar una entrada en el blog. Pero no, la cosa tiene algo más de dificultad o al menos, a falta de los resultados esperados, provocan que mi estado de ansiedad se incremente por momentos. Desconozco cómo voy a salir de ésta, lo que puedo asegurar es que horas de sueño me van a faltar a partir de la semana que viene, pues mi compromiso laboral (que no contractual... así es como funcionan estos chollos) así lo requiere.
El segundo embolado, es el que se refiere a mi compromiso curricular y es que de aquí a que termine el mes, debo ponerme manos a la obra con lo que será mi tesina, o mejor dicho, el trabajo que presentaré como proyecto de fin de máster; pues como dije tiempo atrás, mi partida hacia Levante está prevista para el 16 de junio (si el tiempo no lo impide y la autoridad competente lo permite). La dificultad estriba en este caso en la ausencia de datos por parte de la contraparte y la vorágine de convocatorias que tienen a mis asesores y mentores ocupados en otros menesteres.
Concatenaciones de malas decisiones aparte (ya no me agobio por eso, que conste, y que cada palo que aguante su vela), el estrés del final de una etapa, sumado a que un servidor se cree que es el origen de todos los males de este mundo, hacen que hoy me refugie en las letras de mi poeta preferido, Miguel Hernández y finalice esta entrada con un soneto "taurino" (a ver quién es el listo que interpreta el significado...) y una dulce canción de la atractiva cantante francesa Zazie, cuyo título es J'envoie valser (literalmente: yo mando a freír espárragos... creo que la expresión mandar a tomar por el culo no es apropiada para esta canción, respetando el contenido homoérotico del sintagma "culo-culo", acuñado por dos de mis insignes amigos). Que ustedes lo disfruten

Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.


 
viernes 25 de abril de 2008


"Si quieren ver capitalismo en acción, vayan a Hong Kong" (Milton Friedman)


 
martes 15 de abril de 2008


Hay días en que uno se siente con ganas de ponerse el pijama y dormir indefinidamente. Hay días en los que a uno le apetece que le hagan mimitos y que le acurruquen como cuando era un niño. Hay días que uno se levanta con el pie izquierdo y otros días en el que uno se levanta con el pie derecho. Hay días en los que uno se levanta contento y viene un hijoputa y le jode el día. Hay días en los que a uno le apetecería mandar todo a la mierda. Hay días en los que a uno le mandan a la mierda. Hay días en los que uno se reboza en ella. Hay días en los que a uno le gustaría desaparecer. Hay otros días, como hoy en los que solo me apetece escuchar esta canción. Hoy no pude mantener la sonrisa, lo siento

Canción: Fade to black - Metallica
 
lunes 14 de abril de 2008
 
viernes 11 de abril de 2008
Bendita lluvia y benditos días nublados. Sé que tras las lluvias, el aíre volverá a ser irrespirable por esa conjunción de gramíneas, pólenes y contaminación que se concentran, como todos los años, en la atmósfera de esta ciudad. Y aquí me encuentro haciendo el petate, ya con la fecha casi confirmada de mi partida hacia Levante y mientras las gotas de lluvia caen sobre mí, un pensamiento viene a mi cabeza... o dos, o tres, o cuatro... pensamientos alegres, pensamientos tristes, pensamientos en definitiva. No sé a quién se le ocurre decir que los días soleados son más bonitos, cuando lo bonito, en cualquier caso, es que cada día amanece (y también anochece). Distintos matices, distintas formas de ver las cosas, distintos modos de ver las cosas, de sentir y de experimentar. El color grisáceo de las nubes a punto de descargar me dan tranquilidad, el sonido de la lluvia al chocar contra mi tejado, me relaja... y cuanto más tranquilo, y más relajado estoy, mejor me encuentro y pienso en menos tonterías... benditos días lluviosos y benditas nubes que cubren el cielo.

Levante en el punto de mira, todo depende de la perspectiva. Sí, es cierto, el sol sale por el Este todas las mañanas y que más allá del punto de referencia, hacia la derecha, el sol adelanta su madrugada. Oriente, siempre Oriente. ¿Qué determina la orientación? quizás sea el punto de referencia, quizás la cultura o tal vez la caprichosa distribución de los cuerpos celestes. Mientras tanto, el cielo nublado, nos oculta el paseo de astro y no sabría decir por dónde apareció esta mañana. Citando a los citantes, la costumbre se convierte en creencia, que diría Hume y por tanto, ante la falta de evidencia empírica desde hace ya una semana, me desoriento y debo recurrir a las referencias ancestrales para ubicarme en el Universo.

Sigue lloviendo y no siento desasosiego por no ver el sol. Más bien al contrario, el sol me hace daño a la vista, me quema y me deprime. Es un mal necesario, que a todas luces, como la suya, da vida a todo cuanto me rodea; pero también lo hace la lluvia. Gotas que caen y alimentan, gotas que se deslizan y transforman todo a su paso. Estar aquí no es más que puro accidente, un juego de la combinatoria, los avatares de la historia y el amor de dos personas, a las que venero y me felicito por ser su fruto. Soy del agua, soy de los nubarrones, soy de las gotas que caen por mi cara mientras tecleo. Pensamientos alegres, pensamientos tristes, en definitiva pensamientos



 
domingo 6 de abril de 2008


Murió Charlton Heston y el señor Ottinger se me adelantó en Destripando terrones con su cara más amable, la de defensor de los derechos civiles. Desde aquí, sólo se me ocurre hacerle este homenaje a este gran actor, una parodia que hacían en ese gran programa que desapareció hace unos años y que tantos buenos ratos me hizo pasar: El informal.


"Tengo un cimbel matutino, con la forma de un pepino, que por delante echa gotas y por detrás le cuelgan dos pelotas... ¿que por qué digo esto? porque me da la gana y punto..."