lunes 13 de abril de 2009

apologies upset

Hace ya mucho que no escribo en el blog y me siento algo oxidado. No sé qué escribir y quizás no lo hice antes por ese mismo motivo. En realidad podría escribir de muchas de las cosas que he estado viviendo en mi nueva vida al otro lado del Atlántico (si tomo como referencia el lugar desde donde partí, ya que en siempre me encontraré en este lado del océano), pero realmente no creo que le interesen a nadie o quizás no me sienta con ganas para escribir sobre ello. También es cierto que mis ocupaciones me han absorbido totalmente y que tampoco he dispuesto del tiempo necesario para dedicárselo al blog y a mis relaciones epistolares, amén de haber encontrado otros entretenimientos como el jueguecito ese de palabras de esa red social que tanto he criticado y que ahora visito habitualmente. Estando en Jordania trataba de escribir todos los días como entretenimiento de los largos momentos de soledad. Ahora, estando acompañado, quizás no tenga tanta urgencia de buscar alternativas de ocio, pero también se me hace pesado el escribir. Tal vez sea el calor excesivo de estas latitudes, o tal vez sea el desencanto. Desencanto con un medio de comunicación al que sólo el compromiso personal mantiene vivo. Cansancio de arrastrar etapas de mi vida que quedan lejos no sólo por la distancia física y temporal, sino también emocional. Un cansancio que me hizo matar asertivamente a Harry o una desazón que tal vez consiga resucitarlo. No lo sé.

El caso es que muerto Harry se acabo la rabia, y quizás las ganas de escribir, o tal vez de escribir como lo había hecho hasta ahora. El cuerpo me pidió cambio y redecoré mi vida, sin embargo, algo me empuja hacia este lugar y a volver a ese cúmulo de despropósitos que inicié hace tiempo.
Escribiendo esto me pregunto si no será cargo de conciencia o a lo mejor una tendencia innata a autojustificarme y ya saben aquello de excusatio non petita... En mi tendencia natural a darle la vuelta a todo cambié aquello de disculpen las molestias por lo de que las disculpas molestan y en el fondo es así. Me molestan enormemente las disculpas y como el undécimo mandamiento es no molestar, trataré de no molestar con mis disculpas, hacer de tripas corazón y escribir, hasta que, como decía Picasso, la inspiración me encuentre trabajando (o en el mejor de los casos, escribiendo).

Y para comenzar, una vez olvidadas las disculpas, les pondré en antecedentes de lo que ocurre por estos lares con una canción del grupo local Carga Cerrada. Grupo al que pude oír detrás de una tapia, un día que estaba tomando unas cervezas celebrando el cumpleaños de alguien y que acabé en un karaoke robando un cenicero como venganza por la falta de atención de los empleados del local. Quizás Nino Bravo no se merecía eso (tampoco Calamaro, ni Sergio Dalma, ni Jarabe de Palo). Carga Cerrada, que actuaba en el local de al lado, dedicó esta canción a "ese brother que está en el gobierno" y que sí, esta vez sí, tiene lupus. (Debería haber un especial de House en Nicaragua).




3 despropósitos:

Øttinger dijo...

Que sí, que sí... que te seguimos leyendo pesado...

magic dijo...

Aquí estamos,respondiendo, con inmensa alegria, por saber que te va bien y que sigues tan "Harry" Enrique, un beso enorme desde esta Jordania, tan rarita como siempre, con su reina y sus lingotazos de lemon con nana ¡¡
Un abrazo compañero ¡¡¡

Liliana dijo...

Claro que te seguimos leyendo, que nos gustaría conocer tu punto de vista sobre un país que ha (des)esperado tanto para deslastrarse de los vaivenes entre dictadura y revolución para tener esto que tú ahora ves y esperamos que nos cuentes.
Un abrazo, Enrique y qué bueno que estés de regreso.