
Llegar tarde al partido no me ahorro el digusto de ver como vapuleaban a mi equipo. El argumento de autoridad se desvanece cuando te dan una paliza en tu propia casa. Derrota sin paliativos. Enhorabuena al campeón. No más comentarios al respecto y a otra cosa mariposa.
El resto de la tarde bebiendo cervezas no pudieron aplacar el disgusto, ni tan siquiera la buena compañía. La saturación de "Toñas" (creo que llevaba 10), me hizo cambiar a la Fanta de naranja cuando comenzó el combate. No soy aficionado al boxeo, pero en este país, que cuenta con una gran afición (con algún que otro campeón del mundo), no puedes dejar de ver a esos dos tíos pegándose de hostias sobre un cuadrilátero porque te lo ponen hasta en la sopa. Miraba yo hacia otro lado, cuando sorprendido por el alboroto giré la cabeza y vi una serie de ganchos propinados por un tipo de calzón blanco a uno de calzón con la bandera británica. ¡Qué mala bestia!, ¡qué animal!, pensaba para mis adentros. No pude evitar verlo, me quedé sorprendido y de un sorbo me bebí la gaseosa. El boxeador británico, que debía ser británico porque antes del combate el mismísimo Tom Jones cantó el "God Saves the Queen" (el de verdad, no el de Sex Pistols, que me hubiera molado más), cayó dos veces a la lona antes del primer round. Pregunté por la mala bestia que le estaba propinando la paliza al hijo de la Gran Bretaña y me dijeron que se trataba de Pac-man, Manny Pacquiao, "el devorador de mexicanos", un boxeador filipino que es campeón de peso ligero y que se destaca por ganar la mayoría de sus combates por knock-out. Su rival, Hutton, aspirante al título es un gran fajador, pero de nada le sirvió su aguante para lo que le iba a caer encima. El segundo round comenzó con un intercambio de golpes, pero pronto el campeón filipino tomó la iniciativa repartiendo una manta de palos a su rubio contrincante. Tras una serie de crochets, jabs y directos que impactaban en el cuerpo del británico sin oposición, Pac-man le propinó un uppercut directo al mentón, que acabó la pelea por K.O. a los 2:59. Victoria para el filipino, Hutton por los suelos no articulaba movimiento. Desde luego no soy partidario de la violencia, pero no pude despegar los ojos de la pantalla mientras repetían una y otra vez el golpe definitivo. No sé por qué razón pude sentir cierta simpatía o afinidad por el animal que había ganado el combate, cuando lo normal en mí es ir con los derrotados (ayer con mayor razón que nunca), pero la verdad sea dicha, cada golpe de Pacquiao era un golpe mío, una rabia desatada con el objetivo de machacar al rival, al que te está jodiendo, al que te vacila, a la puta bandera que había colgada detrás de mí...
He de confesar que me está empezando a gustar el boxeo
Canción: Hermosos y malditos (Bunbury)
El resto de la tarde bebiendo cervezas no pudieron aplacar el disgusto, ni tan siquiera la buena compañía. La saturación de "Toñas" (creo que llevaba 10), me hizo cambiar a la Fanta de naranja cuando comenzó el combate. No soy aficionado al boxeo, pero en este país, que cuenta con una gran afición (con algún que otro campeón del mundo), no puedes dejar de ver a esos dos tíos pegándose de hostias sobre un cuadrilátero porque te lo ponen hasta en la sopa. Miraba yo hacia otro lado, cuando sorprendido por el alboroto giré la cabeza y vi una serie de ganchos propinados por un tipo de calzón blanco a uno de calzón con la bandera británica. ¡Qué mala bestia!, ¡qué animal!, pensaba para mis adentros. No pude evitar verlo, me quedé sorprendido y de un sorbo me bebí la gaseosa. El boxeador británico, que debía ser británico porque antes del combate el mismísimo Tom Jones cantó el "God Saves the Queen" (el de verdad, no el de Sex Pistols, que me hubiera molado más), cayó dos veces a la lona antes del primer round. Pregunté por la mala bestia que le estaba propinando la paliza al hijo de la Gran Bretaña y me dijeron que se trataba de Pac-man, Manny Pacquiao, "el devorador de mexicanos", un boxeador filipino que es campeón de peso ligero y que se destaca por ganar la mayoría de sus combates por knock-out. Su rival, Hutton, aspirante al título es un gran fajador, pero de nada le sirvió su aguante para lo que le iba a caer encima. El segundo round comenzó con un intercambio de golpes, pero pronto el campeón filipino tomó la iniciativa repartiendo una manta de palos a su rubio contrincante. Tras una serie de crochets, jabs y directos que impactaban en el cuerpo del británico sin oposición, Pac-man le propinó un uppercut directo al mentón, que acabó la pelea por K.O. a los 2:59. Victoria para el filipino, Hutton por los suelos no articulaba movimiento. Desde luego no soy partidario de la violencia, pero no pude despegar los ojos de la pantalla mientras repetían una y otra vez el golpe definitivo. No sé por qué razón pude sentir cierta simpatía o afinidad por el animal que había ganado el combate, cuando lo normal en mí es ir con los derrotados (ayer con mayor razón que nunca), pero la verdad sea dicha, cada golpe de Pacquiao era un golpe mío, una rabia desatada con el objetivo de machacar al rival, al que te está jodiendo, al que te vacila, a la puta bandera que había colgada detrás de mí...
He de confesar que me está empezando a gustar el boxeo
Canción: Hermosos y malditos (Bunbury)





2 despropósitos:
Y esa rabia contenida, a qué viene?
Saludos efusivos y gracias por dar notícias. :)
Dicen que a los buenos chicos nos gusta el boxeo porque siempre hemos deseado ser de los malos... que son los que se llevan a las chicas. ^^
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