Últimamente estoy viendo cosas raras en la oficina. Memorandos referentes a la puntualidad, al comportamiento, la vestimenta, incluso sobre el uso personal de internet (que se creen que me van a quitar a mi el uso personal de internet). El otro día alguien envió un email chistoso con ánimo de destensar el ambiente y al día siguiente tuvo que pedir disculpas frente a todos los compañeros. Ni me acordaba del email y por curiosidad lo revisé para ver qué tan merecedor de una disculpa era. Nada que ver. Era una chorrada inofensiva, incluso demasiado inocente para lo que se suele enviar. Noto el ambiente tenso y no entiendo el por qué. Hoy necesitaba terminar un asunto y pedí colaboración de otro departamento, al cual ayudo sin ningún problema cuando está en apuros y porque es mi obligación el trabajar en equipo. La respuesta fue que me buscara la vida. Al ver que la dirección tampoco hacía mucho caso a mi petición y se dedicaba a bromear con la responsable de ese departamento, hice lo que consideré oportuno, no me esforcé en lo más mínimo. Al final los perjudicados serán otros, pero la culpa, la culpa de todo la tienen ellos.
martes 29 de noviembre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





0 despropósitos:
Publicar un comentario en la entrada